Autor Tema: El foro, los obispos y los terremotos  (Leído 235 veces)

Desconectado coselas

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El foro, los obispos y los terremotos
« en: 23 de Enero de 2010, 01:50:33 »
 
Una vez más, comenzar lamentando la tardanza en dar señales de vida con alguna contribución al foro. Lo lamento por mi y también por los demás, al comprobar que apenas se escribe. Y respetando todas las posturas y todas las situaciones no queda más que invitar a que  se colabore para que E-Creencias se perciba como algo en donde se participa y se opina. Creo que no nos deberían importar tanto los contenidos de lo que se dice y sí la frecuencia de las intervenciones.
En este sentido, conscientes de las dificultades propias y ajenas , de que pueden llegar a verse resquebrajadas las seguridades materiales, si no lo están ya de forma importante, es verdad que puede parecer una especie de diversión irrelevante y hasta  un ejercicio frívolo, una pérdida de tiempo dedicarse a divagar o a debatir sobre los temas que nos ocupan en este foro, que no deja de ser una mota de polvo en  un universo de discusión de dimensiones casi infinitas. También es verdad que no todo el mundo se esfuerza por igual y un esfuerzo no correspondido o comprendido genera desánimo. Pero, con todo y con eso, me parece pertinente intentar dar un aldabonazo a la voluntad de quienes participamos para que le demos algo de “vidilla”. Y materia para discutir o polemizar no ha faltado en las últimas semanas.
Pasa el tiempo deprisa, al menos para algunos entre los que me incluyo, y tengo la impresión de que cada vez es más importante la aportación individual, ese pequeño granito de arena, que contribuya a ampliar la extensión y la consolidación sin vuelta atrás, del único territorio por donde debería discurrir nuestra existencia de seres sociales, condenados a convivir unos junto a otros. Consolidar el establecimiento de unas normas de “mínimos” para la convivencia que no se pudieran traspasar.
Sé que con grandes dificultades materiales de por medio, sobre todo las sobrevenidas (y si no que se lo pregunten a los afectados por el último terremoto) como una gran crisis económica o similares , lo de un “sistema de libertades”,  lo de un Estado democrático de Derecho, o lo  de una gran red de intercomunicación en donde las fronteras  para contrastar posturas ya no existen,  suena  a gaita mañanera, pero sigue siendo un gran logro que habría que cuidar para que no se pierda el que, sobre cualquier aspecto que nos afecte, se pueda exponer libremente lo que cada uno siente como “la solución” o “el dictamen incuestionable”, precisamente para que en competencia incruenta con las soluciones y los dictámenes de los demás , se aprenda a respetar lo que el otro aporta y, lo más importante, se produzca una apertura de pensamiento  tomando en consideración otras posturas que no se habían tenido en cuenta antes.
 Otra cosa es la negativa valoración que se haga de lo que pueda influir en la vida real de las personas la libre publicidad de las ideas y de los proyectos con sus canales de transmisión concretos, partidos políticos, medios de comunicación y otras instituciones relevantes, y más cuando se materializan en leyes o normas específicas, sin hablar de la decepción que nos invade cuando se miden los efectos que los libres enfrentamientos dialécticos producen en los verdaderos poderes que controlan a los pueblos, pero las escasas experiencias que ya podemos ir documentando (desgraciadamente con rasgos claros de reversibilidad) nos dicen que ése es el camino, aunque sea largo y se transite por él con enormes dificultades.
Por poner un ejemplo, que quiere ser representativo de lo que digo. Ahora en España es posible que un Obispo sea inmediatamente contestado desde distintos ángulos a alguna manifestación que haga sobre algún hecho o sobre alguna situación. A mí me parece que eso es mejor para la vida de las personas que el que se silenciaran las discrepancias, como hace no mucho tiempo sucedía en este país, so pena de consecuencias graves para quien se atreviera a discrepar públicamente. Sin entrar en la  contabilización de las adhesiones o de las críticas contrarias a sus palabras, el hecho positivo es que todos los  posicionamientos pueden explicitarse públicamente.
Ahora ¿Eso es bueno para la vida de las personas? ¿En qué sentido es bueno? Por ejemplo, para la disminución de la cifra de parados en el mundo, o de la pobreza o de una mejor redistribución de la riqueza, ¿tiene alguna influencia? Y ¿para la extensión del conocimiento y de la cultura que haga a la gente menos infeliz?. Etc. Etc. Etc.
Se admiten comentarios al respecto. Incluso serían deseables comentarios que entraran en el contenido de lo dicho por Monseñor hablando sobre lo que ha pasado en Haiti, como motivo para animar el cotarro éste, un poco desangelado ¿no?.

Saludos.

Desconectado Hermano Lobo

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Re:El foro, los obispos y los terremotos
« Respuesta #1 en: 23 de Enero de 2010, 08:31:21 »

Por poner un ejemplo, que quiere ser representativo de lo que digo. Ahora en España es posible que un Obispo sea inmediatamente contestado desde distintos ángulos a alguna manifestación que haga sobre algún hecho o sobre alguna situación. A mí me parece que eso es mejor para la vida de las personas que el que se silenciaran las discrepancias, como hace no mucho tiempo sucedía en este país, so pena de consecuencias graves para quien se atreviera a discrepar públicamente. Sin entrar en la  contabilización de las adhesiones o de las críticas contrarias a sus palabras, el hecho positivo es que todos los  posicionamientos pueden explicitarse públicamente.
Ahora ¿Eso es bueno para la vida de las personas? ¿En qué sentido es bueno? Por ejemplo, para la disminución de la cifra de parados en el mundo, o de la pobreza o de una mejor redistribución de la riqueza, ¿tiene alguna influencia? Y ¿para la extensión del conocimiento y de la cultura que haga a la gente menos infeliz?. Etc. Etc


Supongo que te refieres a la valoración del terremoto ofrecida por el nuevo Obispo de San Sebastián. Pues verás, según yo lo veo, lo mejor para el Señor Obispo es aquello que le hace feliz a él. Pero a él, no a cualquier otro. Y eso es válido para los obispos, los chamanes zulúes y los fontaneros paraguayos. Para él, lo mejor es por ejemplo que la gente crea que es mejor el terremoto que la falta de devoción entre la juventud. No tienes más que pasarte por cualquier parroquia hacia las once de un domingo y ver cuál es el porcentaje de asistentes que hay entre los dieciséis y los veinte años. La Iglesia va desapareciendo poco a poco y el Islam ya tiene más seguidores que el Cristianismo. No me negarás que eso es más preocupante para el señor Obispo que los ciento quince mil muertos de Puerto Príncipe.

Desconectado coselas

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Re:El foro, los obispos y los terremotos
« Respuesta #2 en: 25 de Enero de 2010, 01:54:59 »
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Supongo que te refieres a la valoración del terremoto ofrecida por el nuevo Obispo de San Sebastián. Pues verás, según yo lo veo, lo mejor para el Señor Obispo es aquello que le hace feliz a él. Pero a él, no a cualquier otro. Y eso es válido para los obispos, los chamanes zulúes y los fontaneros paraguayos. Para él, lo mejor es por ejemplo que la gente crea que es mejor el terremoto que la falta de devoción entre la juventud. No tienes más que pasarte por cualquier parroquia hacia las once de un domingo y ver cuál es el porcentaje de asistentes que hay entre los dieciséis y los veinte años. La Iglesia va desapareciendo poco a poco y el Islam ya tiene más seguidores que el Cristianismo. No me negarás que eso es más preocupante para el señor Obispo que los ciento quince mil muertos de Puerto Príncipe.


 Mi comentario tenía   la intención de animar a la intervención  en el foro, reivindicando lo positivo que tiene esta faceta de Internet dentro de un sistema de libertades que amplía hasta límites antes ni imaginados las posibilidades de expresión y de intercomunicación. También los creyentes, está en la Declaración Universal  de  los Derechos Humanos y en nuestra Constitución, pueden hacer uso de esa libertad para opinar sobre los sucesos más relevantes de cada día desde ese posicionamiento de creyentes. Desconozco los efectos que el pronunciar esas palabras produjeron en el bienestar o en el malestar psicológico del  Sr.Obispo ni sus intenciones al hacerlo.  No sabemos si habló por si mismo o siguiendo órdenes de algún superior. Pero sí me preocupan, porque también puede afectar a mi mayor o menor felicidad, las repercusiones de sus palabras. Él vino a decir después, cuando se le criticó por sus comentarios,  que hablaba desde una perspectiva teológica, y que, desde esa perspectiva hay que admitir que, a veces,  lo que los humanos conceptuamos como una tragedia, como una catástrofe , como un sufrimiento o un dolor de gran intensidad, como un daño difícilmente soportable, queda empequeñecido , es irrelevante en si mismo, si pensáramos en  lo que nos asolaría si lo que aconteciera fuera un abandono de la fe, un fenómeno que él atisba está empezando a tomar forma en nuestra sociedad, ya que eso conduciría no a un mal temporal y pasajero, incluída la propia muerte, sino al Mal en absoluto que lleva a la desgracia o a la infelicidad eterna. Un avance de lo que sería el “reinado” de esta real y auténtica “Maldad” serían estos signos que ofrece una Naturaleza que se rebela. Más o menos es lo que tú dices aunque no estoy de acuerdo en que le preocupen más las estadísticas que reflejan las preferencias por las distintas modalidades de fe, que a la pérdida de ésta.
Lo bueno de todo es que el debate puede continuar e influir en la sociedad, en general. Puede, incluso, que se dé, como resultado, el abandono de todo tipo de creencias por algunos, o, por el contrario, el rescate de otros para la fe, o, entre otras muchas posiblidades, habrá quien opine que no se deben mezclar las cosas y que los hechos están ahí y que cuando son tan destructivos hay que poner todos los medios humanos para contrarrestarlos y tratar de anticiparse a los efectos, con medidas preventivas. Es decir que aunque sea o no cierto lo dañino que supone no valorar en sus justos términos lo que el Sr.Obispo califica como “pérdida de  valores espirituales”, la mayoría esté dispuesta a alinearse junto a los creen que el mundo y la vida de las personas puede mejorar si se pone el acento sobre todo y ante todo en las mejoras materiales, si se centra la atención en nuestra vida en la Tierra, que, por otra parte, es una actitud no exenta de valores morales, si bien desde la perspectiva estrictamente humana.
Por ejemplo, poniendo de manifiesto que en estos mismos momentos muchas personas  en muchos países, sin padecer terremotos puntuales, viven en condiciones materiales tan precarias como si de verdad hubieran sufrido un terremoto.
Desde esa determinismo que tú constatas y que impulsa nuestros movimientos,  mucha gente se sentiría más feliz si tales condiciones de vida terrenal en otros mejoraran ostensiblemente y habrá quien considere como un mandato divino cooperar para que eso ocurra. Estudiar, conocer, investigar, concienciar con clarividencia a quienes todavía padecen la escasez, el abuso de cualquier tipo de poder, la explotación….., para que los “estados de bienestar” en sentido económico amplio, lo sean de verdad para todos.
Pero lo importante es que “las soluciones” sean públicas y que compitan en pie de igualdad entre ellas para que las mayorías elijan las que consideren más viables. Programa utópico al que, sin embargo, no debemos renunciar.
 Por lo menos, no renunciemos a debatir pacíficamente.

Saludos.